Vazquier está ideado para los amantes de las largas noches de verano y las frescas mañanas de ciudad. Aquellos reconocidos por su aroma o su risa. Los que convierten los días comunes en historias que merece la pena contar. Nuestro mundo está dedicado a quienes andan por la vida con ojos curiosos y una mirada auténtica.

For the elsewhere kind.

Vazquier nace de una creencia sencilla: los objetos que elegimos cada día dicen mucho sobre cómo elegimos vivir. Nuestros diseños nacen donde el oficio y el instinto se encuentran, en el punto exacto entre forma y función. La herencia en el alma, el futuro en cada corte.

Hay una calidad de objeto que no envejece — evoluciona. Cada pieza está hecha para durar. Acetato Mazzucchelli, elegido por la riqueza de su color y por las décadas de oficio italiano detrás de cada plancha. Titanio de alta gama, preciso y ligero — y los detalles a medida que habitan discretamente la construcción: bisagras de siete cuerpos, varillas escultóricas — una firma diseñada a mano, una oda a los observadores.

Vazquier es un nombre construido desde el legado. Dos apellidos, dos abuelas — una española, una francesa. Una hizo que Buenos Aires se sienta hogar; la otra hizo de la naturaleza, una poesía. En conjunto, Vázquez y Darquier se convirtieron en Vazquier. Fundada en Madrid, la marca lleva consigo esa doble herencia: calidez y precisión, alma y estructura. El destino se trazó mucho antes que los diseños.